lunes, julio 12, 2004

El pato en la escuela

¿Por qué hay que atender a la diversidad en la escuela?

"Si es cierto que los miembros de una especie son diferentes uno del otro y que todos sus actos y procesos son singulares, debe ser igualmente cierto que no se pueden generalizar esos procesos dado que el ser y el permanecer singular es un destino inevitable pero también es un derecho. Así, si el ser es diferente en cada individuo, también es la forma de aprender; pero nadie pondrá ese aprender en práctica si aquello no le implica afectivamente o no le interesa".[1]


Miguel Ángel Santos Guerra desarrolla esta idea con una fábula publicada en el periódico “Sur”, del 21 de septiembre de 1999, titulada “El pato en la escuela”:

"Cierta vez, los animales del bosque decidieron hacer algo para afrontar los problemas del mundo nuevo y organizaron una escuela. Adoptaron un currículum de actividades consistente en correr, trepar, nadar y volar y, para que fuera más fácil enseñarlo, todos los animales se inscribieron en todas las asignaturas.
El pato era estudiante sobresaliente en la asignatura natación. De hecho, superior a su maestro. Obtuvo un suficiente en vuelo, pero en carrera resultó deficiente. Como era de aprendizaje lento en carrera tuvo que quedarse en la escuela después de hora y abandonar la natación para practicar la carrera. Estas ejercitaciones continuaron hasta que sus pies membranosos se desgastaron, y entonces pasó a ser alumno apenas mediano en natación. Pero la medianía se aceptaba en la escuela, de manera que a nadie le preocupó lo sucedido salvo, como es natural, al pato.
La liebre comenzó el cuso como el alumno más distinguido en carrera pero sufrió un colapso nervioso por exceso de trabajo en natación. La ardilla era sobresaliente en trepa, hasta que manifestó un síndrome de frustración en la clase de vuelo, donde su maestro le hacía comenzar desde el suelo, en vez de hacerlo desde la cima del árbol. Por último enfermó de calambres por exceso de esfuerzo, y entonces, la calificaron con 6 en trepa y con 4 en carrera.
El águila era un alumno problema y recibió malas notas en conducta. En el curso de trepa superaba a todos los demás en el ejercicio de subir hasta la copa del árbol, pero se obstinaba en hacerlo a su manera.
Al terminar el año, un anguila anormal, que podía nadar de forma sobresaliente y también correr y trepar y volar un poco, obtuvo el promedio superior y la medalla al mejor alumno…
Esta fábula nos ayuda a reflexionar sobre la diversidad de alumnos y de alumnas en una escuela que tiene en la homogeneización su camino y su meta.
La diversidad no es una lacra. Es un valor: Precisamente porque somos diversos podemos complementarnos y enriquecernos. Podemos ayudarnos. Y habrá más necesidad de ayuda para quienes tienen alguna dificultad o alguna carencia. La cultura de la diversidad necesita avivar la sensibilidad hacia el otro."


Por cierto que había encontrado una web donde supuestamente podemos descargarnos una ponencia del Dr. Santos Guerra, junto con otras de intelectuales de la talla de Imbernon o Antúnez, pero parece que hay un problema con lycos. Mala suerte.

[1]. ALSINA, P. (2003): El área de educación musical. Propuestas para aplicar en el aula. Barcelona. Graó. Pg. 57.