miércoles, julio 07, 2004

Buscar el silencio

El silencio es uno de los elementos básicos y fundamentales en la música. Murray Schafer dijo de él [1]: "No hay en la música nada más sublime o anonadante que el silencio."

Además, no sólo en música, valorar la importancia del silencio es básico en la socialización del niño, en la educación de actitudes de respeto a los demás. Michael Ende escribía en Momo: "La pequeña Momo sabe escuchar; algo que no es tan frecuente como parece. Ella sabe escuchar con atención y simpatía. Ante ella, la gente tonta tiene ideas inteligentes. Ante ella el indeciso sabe de inmediato lo que quiere. El tímido se siente de súbito alegre y valeroso. El desgraciado y agobiado se vuelve confiado y alegre. El más infeliz descubre que es importante para alguien en este mundo. Y es que Momo sabe escuchar."

Es bastante conocida la anécdota sobre cuando John Cage entra en una cámara anecoica buscando el silencio absoluto. El compositor y pedagogo musical Murray Schafer lo contaba así en su libro "El nuevo paisaje sonoro"[2]:


(...) El silencio era concebido de forma más figurada que física, pues un mundo físicamente silencioso era tan improbable entonces como lo es ahora. La diferencia consistía en que el nivel sonoro ambiental era suficientemente bajo como para permitir la contemplación al hombre sin un continuo recital de incursiones sónicas en la corriente de su pensamiento. (¡Las frases de nuestros pensamientos se han tornado sin duda más breves desde la invención del teléfono!)
Pero la contemplación en un silencio absoluto es una cosa negativa y aterradora. Tan es así que cuando lo infinito del espacio que por primera vez sugerido por el telescopio de Galileo, el filósofo Pascal estaba profundamente temeroso por las perspectiva de un infinito y eterno silencio:

"Le silence éternel de ces espaces infinis m´effraye"

Cuando uno penetra en una cámara anecoica, es decir, en un recinto completamente a prueba de sonido, se siente un poco del mismo terror. Uno habla y el sonido parece caer de los labios de uno al piso. Los oídos se esfuerzan por captar evidencia de que aún hay vida en el mundo.
Cuando John Cage entró en un recinto de tales características, escuchó dos sonidos, uno agudo y uno grave:

"Cuando se los describí al ingeniero encargado, éste me informó que el agudo era mi propio sistema nervioso funcionando y el grave mi sangre en circulación."

Conclusión de Cage:

"El silencio no existe. Siempre está ocurriendo algo que produce sonido."

Cage había detectado la relatividad del silencio y al elegir "Silencio" como título de su libro puso énfasis en que de ahí en adelante cualquier uso de este término debe ser calificado o interpretado irónicamente.


En el aula podemos, y debemos trabajar el silencio[Real Audio][3].
Algunos ejemplos para incorporar el silencio en el trabajo de la educación musical en el aula:

Murray Schafer propone ejercicios muy interesantes en su libro "limpieza de oidos":


- Un deber para la casa: El silencio es escurridizo. ¡Trate de encontrarlo!

- Que circule una hoja de papel por la clase, en silencio. Que todos escuchen los sonidos del papel al pasar de mano en mano.

- Así como en la oscuridad absoluta aún la más pequeña lucecita constituye un suceso de trascendencia única, en un continente de profundo silencio hasta la caida de un alfiler adquiere particular importancia. Pruébelo. Ubique caídas de alfileres y otros sonidos diminutos en continentes de silencio profundo.

- Mientras los alumnos entran a clase, Schafer permanece inmóvil en la puerta con una pila de papel en una mano y una nota prendida en el saco que dice: "Tome un papel. Anote los sonidos que escuche". Los alumnos que entran toman el papel y registran los sonidos de adentro y afuera del aula. Sigue una discusión para ver cuán sensibles al sonido han sido los estudiantes. ¿Escucharon cuando Schafer dejó caer accidentalmente una servilleta de papel en el suelo? Y así sucesivamente. Dos de las chicas, que estuvieron charlando, leyeron la lista de los sonidos que oyeron. A pesar de que cada uno registró la voz de la otra, ninguna de las dos escuchó su propia voz. ¡Qué lástima! (...)


Una actividad típica del método Willems es la de emparejar botes sonoros. Se dispone de varios botes, botellas o cajitas opacas, todas de igual apariencia, rellenas de distintos materiales, produciendo así sonidos de distintos timbres. Estos botes sonoros van por pares. La actividad para los niños, que resulta muy motivadora, es emparejar los botes de igual timbre. Se puede adivinar de qué esta lleno cada bote por el sonido que produce, si lentejas, sal, monedas, canicas... En este juego es muy interesante reservar una pareja de botes vacíos, para resaltar así el valor del silencio.


[1]. SCHAFER, Murray.(1982) "Limpieza de oidos". Buenos Aires. Ricordi Americana, pg. 17.

[2]. SCHAFER, Murray.(1982) "El nuevo paisaje sonoro". Buenos Aires. Ricordi Americana, pg. 21-22.

[3]. Fragmento de la canción "Silencio",de Madredeus.

He encontrado algunas revistas interesantes de publicación en internet:

- arte sonoro

- Resonancias

- Revista Comunicación