
A la hora de realizar grabaciones en nuestras clases de música, tenemos innumerables contras insalvables para que las mismas queden perfectas. Seguramente no tendremos el mejor micrófono, ni podremos utilizar mesas de sonido sino que deberemos contentarnos con un ordenador que colará en las muestras los miles de pequeños zumbidos de sus ventiladores, la estática, etc., ni tampoco contaremos con los mejores programas de edición de sonido ni, admitámoslo, quienes estemos al control de los mandos no somos Ingenieros de Sonido sino simples pero entusiastas maestros de música. Pero hay contras que sí podemos evitar, y basta tener clara la "chuleta" en nuestra memoria para evitar una serie de defectos que empobrecerán irremediablemente el resultado final de nuestro trabajo.
El micrófono:
Independientemente de que tengamos o no el mejor micrófono, debemos tomar en cuenta dos aspectos básicos:
A) No se respira sobre el micrófono, porque esto ocasionará que el sonido de las espiraciones quede registrada. Lo mejor es acostumbrar(nos...) a los alumnos a que, cuando graben su propia voz, ubiquen el micrófono levemente arriba de su boca, ya que al respirar normalmente lo hacemos espirando hacia abajo.
B) Hay que saber cómo graba mejor el micrófono que tenemos, si en posición vertical u horizontal. Hay que probar grabar de las dos formas, y afinar un poco la oreja. Parece alquimia y/o brujería, pero si hacéis la comprobación, veréis que es un paso importante.
Valores de la muestraHay una serie de datos que hay que aprendérselos o tenerlos anotados y a mano.
A) Los Bits: Un valor óptimo sería 32-bit. Un valor aceptable puede ser 16-bit. Un valor horripilante, será 8-bit (aparecerá ruido de fritura, y el timbre será metálico, entre otras cosas). Moraleja: Entrar a las opciones del programa de grabación de sonido que utilicemos, y comprobar que, por defecto, las muestras se guarden en 16 o 32 KB/s.
B) Los Bits por segundo: Cuando grabemos, seguramente volcaremos la muestra a un archivo
wav (es el formato de microsoft, y tiene una calidad similar a la de los archivos de un CD de audio comercial. Hay compositores de música electroacústica que utilizan este formato). Si después querremos pasar la grabación a mp3 (básicamente porque queremos ahorrar espacio y/o hacer a la grabación más compatible con cualquier reproductor de música), debemos recordar que no conviene que la reproducción tenga menos de 128 k bits/segundo. Nuevamente, deberemos entrar a los ajustes del editor que utilicemos y comprobar que la exportación respete ese mínimo.

C) Los
Hz: Evitaremos problemas de compatibilidades y tendremos un sonido aceptable si comprobamos que los Hz no bajen de 44100. Nuevamente, a los ajustes llaman.
MisceláneaA) Los finales: Si queremos evitar un desagradable e insoslayable sonido de "clack" al final de cada muestra, debemos editarla de tal forma que ese sonido se esfume al final (ni siquiera hace falta que ese esfumado dure mucho. Con que ocupe un cuarto de segundo alcanzará). El pedazo de programa de grabación y edición de sonido
Audacity lleva por defecto en el menú "Efectos" un efecto (valgan la redundancia y la cacofonía...) "fade out" (desvanecer) que podremos utilizarlo con ese propósito. Bastará con que selecciones el último tramo de la grabación y le apliquemos ese efecto.